Siempre rodeada de las mismas
cuatro paredes
viendo como la gente a mi
alrededor tiene cosas que hacer, planes en los que poner toda su esperanza, y
yo, siempre igual, formo parte de todo y no formo parte de nada.
Alguien me puso un día aquí por
algún motivo, pero pasa el tiempo y cada vez me consumen más rápidamente estas
cuatro paredes.
Llegan las navidades y otro año
más, la gente feliz, rodeada de su familia, y yo sin un hueco en el que formar
parte.
Tengo tanto que dar, tanto
cariño y que triste es pensar que de momento me atrapan estas cuatro paredes. Qué
bonito sería decorarlas con fotos con mucha gente sonriendo, poner al centro
una mesa con personas llenas de vida y alegría, pero sobre todo, personas que
quieren pasar la vida conmigo, que pensaran que soy una de las cosas más
importantes para ellos, pero no, ahora me encuentro sola, como la mayoría de
los días de mi vida.
y ¿por qué pido estar rodeada de
gente si a la hora de la verdad huyo de ella?
La vida sabe que intento hacer
todo lo posible por mejorar, por intentar agradar, pero soy yo misma la que no
me dejo continuar.
A veces cierro los ojos, hago
como que no veo lo que tengo delante, disfrazo todo cuanto me rodea para que no
me parezca tan malo, pero seamos realistas, soy un ser solitario. Si, tengo
familia, como todos, pero un día decidieron por mí y me arrebataron mi
infancia, tuve que crecer cuando no me tocaba, siempre fui el punto y aparte de
cada momento, de cada situación. Todos son una gran piña, todos saben de todos,
pero, ¿Qué saben de mí? Nada.
Creo
que antes de ponerme a adelgazar, tengo que resolver muchos problemas
interiores que no me dejan avanzar en nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario