viernes, 7 de diciembre de 2012

Por que engañarnos...


Siempre rodeada de las mismas cuatro paredes
viendo como la gente a mi alrededor tiene cosas que hacer, planes en los que poner toda su esperanza, y yo, siempre igual, formo parte de todo y no formo parte de nada.
Alguien me puso un día aquí por algún motivo, pero pasa el tiempo y cada vez me consumen más rápidamente estas cuatro paredes.
Llegan las navidades y otro año más, la gente feliz, rodeada de su familia, y yo sin un hueco en el que formar parte.
Tengo tanto que dar, tanto cariño y que triste es pensar que de momento me atrapan estas cuatro paredes. Qué bonito sería decorarlas con fotos con mucha gente sonriendo, poner al centro una mesa con personas llenas de vida y alegría, pero sobre todo, personas que quieren pasar la vida conmigo, que pensaran que soy una de las cosas más importantes para ellos, pero no, ahora me encuentro sola, como la mayoría de los días de mi vida.
y ¿por qué pido estar rodeada de gente si a la hora de la verdad huyo de ella?
La vida sabe que intento hacer todo lo posible por mejorar, por intentar agradar, pero soy yo misma la que no me dejo continuar.
A veces cierro los ojos, hago como que no veo lo que tengo delante, disfrazo todo cuanto me rodea para que no me parezca tan malo, pero seamos realistas, soy un ser solitario. Si, tengo familia, como todos, pero un día decidieron por mí y me arrebataron mi infancia, tuve que crecer cuando no me tocaba, siempre fui el punto y aparte de cada momento, de cada situación. Todos son una gran piña, todos saben de todos, pero, ¿Qué saben de mí? Nada.

Creo que antes de ponerme a adelgazar, tengo que resolver muchos problemas interiores que no me dejan avanzar en nada.